Un hombre ya canoso tenía dos
pretendientes, una joven y otra más vieja.
Apenada la de mayor edad de tratar
con un hombre más joven que ella, cada vez que él la visitaba le quitaba los
cabellos negros.
A su vez la más joven, no queriendo
tener por amante a un hombre viejo, le arrancaba los cabellos canos.
Con esto sucedió que el hombre,
pelado alternativamente por una y por la otra, se quedó completamente calvo.
Lo que mal se
distribuye, mal se retribuye.
1.023.5 Esopo
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