El perro de un jardinero había
caído en un pozo.
El jardinero, por salvarle,
descendió también. Creyendo el perro que bajaba para hundirlo más todavía, se
volvió y le mordió.
El jardinero, sufriendo con la
herida, volvió a salir del pozo, diciendo:
-Me está muy bien empleado; ¿quién
me llamaba para salvar a un animal que quería suicidarse?
Cuando te veas en peligro o necesidad, no maltrates la
mano de quien viene en tu ayuda.
1.023.5 Esopo
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