Un avaro que también era de ánimo
apocado encontró un león de oro, y púsose a decir:
-¿Qué hacer en este trance? El
espanto paraliza mi razón; el ansia de riqueza por un lado y el miedo por otro
me desgarran. ¿Qué azar o qué dios ha hecho un león de oro? Lo que me sucede
llena mi alma de turbación; quiero el oro, y temo la obra hecha con oro; el
deseo me empuja a cogerlo, y mi natural a dejarlo.
¡Oh fortuna que ofrece y que no
permite tomar! ¡Oh tesoro que no da placer! ¡Oh favor de un dios que es un
suplicio! ¿Qué haré para que venga a mis manos? Volveré con mis esclavos para
coger el león con esta tropa de amigos, mientras yo miro desde lejos.
No es correcto acaparar riquezas para no usarlas nosotros
ni dejarlas usar a los demás. Aprovechémoslas para ponerlas al servicio de
todos, incluidos nosotros mismos.
1.023.5 Esopo
No hay comentarios:
Publicar un comentario