Removiendo un labrador con su pala
el suelo, encontró un paquete de oro. Todos los días, pues, ofrendaba a la Tierra un presente,
creyendo que era a ésta a quien le debía tan gran favor.
Pero se le apareció la Fortuna y le dijo:
-oye, amigo: ¿por qué agradeces a la Tierra los dones que yo te
he dado para enriquecerte? Si los tiempos cambian y el oro pasa a otras manos,
entonces echarás la culpa a la
Fortuna.
Cuando recibamos un beneficio, veamos bien de donde
proviene antes de juzgar indebidamente.
1.023.5 Esopo
No hay comentarios:
Publicar un comentario