Un hombre muy rico alimentaba a un
ganso y a un cisne juntos, aunque con diferente fin a cada uno: uno era para el
canto y el otro para la mesa.
Cuando llegó la hora para la cual
era alimentado el ganso, era de noche, y la oscuridad no permitía distinguir
entre las dos aves.
Capturado el cisne en lugar del
ganso, entonó su bello canto preludio de muerte. Al oír su voz, el amo lo
reconoció y su canto lo salvó de la muerte.
Antes de tomar una acción sobre alguien o algo, ya sea que
le beneficie o perjudique, primero debemos asegurarnos de su verdadera
identidad.
1.023.5 Esopo
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