Tenía un astrónomo la costumbre de
pasear todas las noches estudiando los astros. Un día que vagaba por las
afueras de la ciudad, absorto en la contemplación del cielo, cayó
inopinadamente en un pozo.
Estando lamentándose y dando voces,
acertó a pasar un hombre, que oyendo sus lamentos se le acercó para saber su
motivo; enterado de lo sucedido, dijo:
-¡Amigo mío! ¿Quieres ver lo que
hay en el cielo y no ves lo que hay en la tierra?
Está bien mirar y conocer a nuestro alrededor, pero antes
hay que saber donde se está parado.
1.023.5 Esopo
No hay comentarios:
Publicar un comentario