Un hombre enfermo y de escasos
recursos prometió a los dioses sacrificarles cien bueyes si le salvaban de la
muerte.
Queriendo probar al enfermo, los
dioses le ayudaron a recobrar rápidamente la salud, y el hombre se levantó del
lecho. Mas como no poseía los cien bueyes comprometidos, los modeló con sebo y
los llevó a sacrificar a un altar, diciendo:
-¡Aquí tienen, oh dioses, mi
ofrenda!
Los dioses decidieron también
burlarse entonces a su vez del embustero, y le enviaron un sueño que le instaba
a dirigirse a la orilla del mar, donde inmediatamente encontraría mil monedas
de plata.
No pudiendo contener su alegría, el
hombre corrió a la playa, pero allí cayó en manos de unos piratas que luego lo
vendieron.
Y fue así como encontró las mil
monedas de plata.
Quien trata de engañar, al final termina engañado.
1.023.5 Esopo
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