Regresaba un cazador con sus perros
y su producto, cuando topó con un pescador que también regresaba de su pesca,
ambos con sus cestas llenas.
Deseó el cazador tener los peces, y
el dueño de los peces, las carnes. Pronto convinieron en intercambiarse las
cestas. Los dos quedaron tan complacidos de su trato que durante mucho tiempo
lo siguieron haciendo día a día.
Finalmente un vecino les aconsejó:
-Si siguen así, llegará el momento
en por tan frecuente intercambio, arruinarán el placer de ello, y cada uno
deseará quedar-se solamente con lo que obtuvo.
Varía y alterna tus actividades para disfrutar mejor.
1.023.5 Esopo
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