Diógenes, el filósofo cínico,
insultado por un hombre que era calvo, replicó:
-¡Los dioses me libren de
responderte con insultos! ¡Al contrario, alabo los cabellos que han abandonado
ese cráneo pelado!
Si regalamos un insulto, no esperemos de regreso un regalo
menor.
1.023.5 Esopo
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